
Por Lourdes Fajó
Pintaría el escenario con instrumentos de África.
Pintaría, a la mujer negra de grandes tacones, sus trencitas postizas con un moño arriba, el pendiente azul y el aro más grande que su brazo
A la mujer del carrito con el bebé.
A los de siempre, que son los que viven en la plaza.
Pintaría…
Pintaría el aroma a comidas del mundo.
A los niños con sus caras pintadas, que inventan el carnaval de agosto del 2013.
Pintaría la canasta de baloncesto que también vive en la plaza.
Pintaría a Herman, leyendo en el intermedio.
Pintaría…
Pintaría las palabras que no entiendo, sonidos con muchas r, palabras redondas, que suenan a madera.
Pintaría la lluvia, que, hace que huela a lavanda la casa.
Pintaría al hombre, que todos los días, hace fotos.
SENEGAL, de SENEGAL son los hombres que nos van a hacen bailar.
Pintaría el camión escenario y sus luces.
Pintaría el carro de madera color verde, y las cañas que ahí adentro se fían del viento que ahora no sopla.
Pintaría las banderas alargadas. Amarillo, verde, rojo, rosa, azul, violeta, naranja, son sus colores.
Pintaría el instrumento que el hombre negro hace que el dios no llore.
Los aplausos también los pintaría
¿Cómo pintar la voz que agradece el día?
Pintaría al hombre que come pescado al son de esta música que acompañan los tambores.
Lo juro, vienen los dioses. Y con ellos el hombre que recoge los vasos.
Dibujaría el tranvía y el niño que corre en bici por la pista de baile.
Dibujaría los cuerpos moviéndose al compás, las copas de champán, la foto que nos hacen.
Dibujaría… Dibujaría las lágrimas que me caen.
Dibujaría la sonrisa del hombre que amo. Y sus ojos.
Dibujaría al hombre que graba a ráfagas con su tablet, llevándonos directamente al otro lado del mundo.
Dibujaría…
Pintaría, pintaría un imposible.
Dibujaría a mi libreta bailando y a la gaviota blanca, que vuela por encima de todas nosotras.
En Antwerpen, agosto 2013








