Mucho más que dos brujas


Por Javier López Clemente

     ‘Wicked’ nos cuenta más cosas que la historia de dos brujas de Oz. La historia de amistad y desencuentro entre la Malvada Bruja del Oeste y la Bruja Buena del Norte se enriquece con más capas de significados que van más allá de los requisitos dramáticos de la típica relación que transita de la rivalidad a la amistad y la separación.

     En este espectáculo también encontramos corrientes subterráneas donde se reflexiona sobre identidad y aceptación. La descripción de una lucha por la justicia dentro de un marco emocional donde la propaganda crea la necesidad vital de elegir constantemente entre dos bandos muy claros que representan todo lo bueno y todo lo malo. Una polaridad que hace añicos la complejidad del ser humano.

      La historia es un buen ejemplo de como la identidad de una persona está constituida por infinidad de elementos y eso, en lugar de convertiré en un arquetipo, tiene el valor de constituir una persona singular. La piel esmeralda de Elfaba oculta un talento incomprendido, de la misma manera que la ambición de Glinda oculta el buen criterio de su corazón. Respetar esas diferencias y contemplarlas por separado es una forma de educar nuestra mirada hasta comprender que la aceptación del otro es un elemento clave porque, tan beneficioso y admirable son la bondad de Elfaba como las aspiraciones de Glinda. Al final, lo único mportante es conseguir un mundo justo donde no tenga cabida el odio del totalitarismo contra el diferente,

    La dramaturgia cabalga sobre esta capa de reflexión para construir un magnífico espectáculo audiovisual gracias a la combinación de todos los aspectos artísticos y hasta conseguir que la popularidad del musical con tendencia brilli brilli se convierta una representación donde la narración también se alimenta de esa teatralidad característica del teatro de texto.

    La escenografía muta del colorido a un mundo gris y funciona como un contenedor donde la sencillez del atrezo permite dejar todo el espacio a la representación puramente teatral. La coreografía tienen dos funciones, unas veces ilustra perfectamente el desarrollo de la acción, pero en otras ocasiones toma el proscenio con una gran energía, y un con un uso tan inteligente como moderado de las acrobacias y efectos dinámicos que, en lugar de avasallar para causar sorpresa, aporta una sucinta vibración vertiginosa que se saborea con mucho gusto. La calidad del vestuario tiene una intención preciosista que ilustra todos los espacios por los que transcurre la peripecia. Las canciones suenan potentes con una producción que donde las melodías están diseñadas para dejar suficiente espacio y que las voces de todos los personajes ocupen la centralidad de la banda sonora. La dirección pone todos estos elementos a disposición de las descomunales interpretaciones de Elfaba y Glinda.

       Es posible que cada espectador elija a su favorita porque la función les reserva a ambas momentos individuales donde sus voces brillan con esplendor. Sin embargo lo más interesantes es que los estilizados tonos de soprano por los que transita Cristina Llorente, y la voz compacta y redonda de Cristina Picos se combinan en una química que va más allá de la música. La manera en la que se relacionan las interpretaciones de las dos actrices modifica de manera sustancial la energía de sus personajes y de la peripecia. El arco dramático que recorren sus personajes está jalonado por una energía que empuja definitivamente toda la maquinaria del gran musical con notas agudas y canciones vibrantes, y es capaz de dejarlo reposar en la palabra y el gesto de dos actrices con la magia de convertir se complicidad sobre le escenario en emociones que nos llevan de la amistada a la amargura. Esa química impagable es la que consigue quel las hechuras de un musical transcurran por un terreno dramático donde la diversión y la sonrisa conviven con la reflexión sobre un mensaje social de plena actualidad.

 

‘Wicked’

Producción: ATG Entertainment. Basado en la novela de Gregory Maguire. Adaptación: David Serrano y Alejandro Serrano. Dirección: David Serrano. Dirección Musical: Joan Miguel Pérez. Coreografía: Iker Karrera. Elenco: Cristina Picos, Cristina Llorente, Lydia Fairén, Javier Ibarz, Xabier Nogales, Gudalupe Lancho. Escenografía Ricardo Sánchez Cuerda. Vestuario: Antonio Belart. Iluminación: Juan Gómez Cornejo. Sonido: Gastón Briski.

Noviembre 2025 Nuevo Teatro Alcalá. Madrid

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