Es duro ser jardinero /Antonio Morata


Por
Antonio Morata (Don Pinchirulo)

   La verdad sea dicha no está mal ser jardinero, sobre todo en TU jardín.

   Dependiendo de la extensión de dicho jardín, el hecho de que nadie te diga cuando y como tienes que hacer las cosas, más que la propia naturaleza, es muy relajante y maravilloso. Ademàs, disfrutas del sol, el aire, la lluvia, las campanas, si, tienes la suerte, de que tú jardín, esté en un pueblo con campanas.

   Esto de quitar las hojas en otoño, podar en invierno, cortar el césped en primavera y disfrutarlo en verano, te dan mucha relajación.

   Qué bonito…, ay…, parece casi… «La casa de la Pradera», ay….

   Así contado, todo es maravilloso.

   Pero, al cabo de los años, te vas dando cuenta de esas pequeñas cosas, casi sin importancia, inapreciables diría yo, que al principio no te das cuenta y que por no haber visto como crecían año tras año, esos pinos que tanta sombra y gracia nos hacían, casualmente, aprecias un día o te informa alguien más experimentado, que han estado mal podados desde que se plantaron, que las ramas más largas cuando hace aire, amenazan constantemente las tejas del vecino, que dicho vecino, además, alimenta una jauría de quince gatos, que se cagan en tu césped y no lo limpian.

   Que, háganme caso amigos lectores, el césped, ya no es césped, es prado, debido al abono natural constante de los gatos del vecino

   Que esos chopos tan majos, cada día son más grandes y grandes y por lo cual, la felicidad que te proporcionaba quitar las hojas en otoño ha pasado a convertirse en una manera muy sufrida. de gastar quince o veinte sacos para las hojas secas, que no sabes qué hacer con ellas y que al haberse hecho tan grandes esos chopos, cada año cuesta mucho más esfuerzo y pericia podarlos y que podarlos enteros, cuesta como tres salarios….

   Otra peculiaridad que me ocurrió, por tener dicho jardín en el núcleo urbano, casualmente, un día, debido a las lluvias, se caen tres metros de tapia de adobe, colindante con otro jardín, abandonado hace años y qué nadie tiene la culpa, y qué nadie lo recoge, y qué nadie hace nada por repararlo, y qué……

   Un día vas a coger la desbrozadora para empezar a podar y resulta que como no eres el único usuario de todas las herramientas, no está, no puedes podar.           

   Y nunca encuentras nada.

   Está muy bien tener jardín, si no fuera por estas pequeñas cosas.

   De todas maneras, os invito a que probéis la relajación de la jardinería, sobre todo en jardín propio, por qué da muchas satisfacciones en todas épocas del año, sobretodo, cuando no hay vecinos que cogen las herramientas y no las dejan en su sitio, o no las dejan directamente, ni hay jauría de gatos, que, entre todos te destrozan el césped constantemente, ni hay cuñados y si además lleváis bien, desde el principio, la poda de esos árboles que se os pueden hacer tremendos, enhorabuena, ya podéis empezar a disfrutar de vuestro Edén maravilloso.

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