
Galeria de Raimundo Muñoz Soriano
Los músicos callejeros animan las ciudades. Las esquinas, las aceras y las plazuelas son más armoniosas y más tranquilas cuando se oye música. Se ganan unas monedas para ir tirando. Es un oficio temporal.
Los instrumentos de los músicos callejeros son sencillos: de cuerda, de viento o percusión. Las canciones, por lo general, son conocidas y las versiones se adaptan al gusto del público de la ciudad para identificarse con la cultura. En este caso tocaban extractos de marchas militares.
En esta fotografía a los músicos se le ha unido una pintora, también callejera, que vende cuadros e ilustraciones de edificios, de callejones, de rincones y monumentos representativos de la ciudad. Una foto que reúne la música y la pintura ambulante









