
Por Antón Castro
El pregonero de la Feria del Libro Viejo y Antiguo de Zaragoza será mañana el querido y admirado amigo Adolfo Ayuso Roy, con quien empecé casi a la par en la literatura.
El ganó el premio ‘Isabel de Portugal’ de 1987 de narrativa con ‘El besugo y lo soprano’ y yo fui finalista con ‘Mitologías’, mi primer libro en castellano, que luego iría ampliándose con ‘Vida e morte das baleas’ (Espiral Maior), y con ‘Golpes de mar’ (Destino, 2006; Ediciones del viento, 2017).
Desde entonces hemos coincidido en multitud de asuntos, hemos compartido algunos viajes -uno de ellos, inolvidable, a Cuba, y allí ya le vi comprar muchos libros, y querer saberlo todo de José Lezama Lima y Alejo Carpentier-, y amistades entrañables, como la de Luis Felipe Alegre, por poner un ejemplo, tan amado y tan llorado (y podría decir mucho más: Fernando Sanmartín, Nacho Fortún, Antonio Santos, Pepe Melero, Ramón García Mateos, Félix Romeo (al que le dedicaba hace poco un texto en ‘Heraldo’), Mariano Castillo, Gerardo Alquézar, Domingo Moreno, Helena Millán, Fernando Lasheras, y más, mucho más. Adolfo es un investigador incansable de muchas cosas, un sabio sin ostentación, un insumiso constante y un coleccionista de objetos de todo tipo. Es uno de los grandes estudiosos del títere en España, biógrafo de los Titiriteros de Binéfar, uno de esos seres que ama la vida con alegría y que siempre es discreto, elegante y valiente. Detallista hasta más allá de lo que puede decirse, hace algún tiempo, me regaló la primera edición de uno de los libros de mi vida: ‘Historias e invenciones de Félix Muriel’ (Editoral Nova. Colección Camino de Santiago. Buenos Aires, 1943. Dirección editorial de Arturo Cuadrado y Luis Seoane, que le hace algunas ilustraciones) de Rafael Dieste. Y cuando fue a su casa en Rianxo, me mandó una foto desde allí. Él, tan lector, sabe que Dieste era, en otras cosas, un gran apasionado de las marionetas y escribió para ellas. Felicidades.
Abajo, pongo la entrada que ha puesto Adolfo en su visitado y muy seguido muro de Facebook.
PREGÓN DE LA FERIA DEL LIBRO VIEJO Y ANTIGUO
[Por Adolfo Ayuso.] Las casetas del libro viejo y antiguo abren sus escotillas el próximo jueves en la plaza de Aragón. Los libreros ya están seleccionando los libros que van a exponer este año al público zaragozano. No es una labor fácil, hay que atraer a personal muy variopinto. Me han concedido el honor de proclamar el habitual pregón, que se celebrará este jueves 26, en la Biblioteca de Aragón, a las 11 de la mañana. Hora apropiada para jubiladas y diletantes sin rumbo fijo. «Flaneurs», les llaman los franceses.
Hablaré de esos curiosos seres que se dedican a colocar ante nuestros ojos los libros que otros leyeron antes. Hablaré de la fauna que nos plantamos ante sus puestos y ojeamos la mercancía para comprar ese libro que quisimos leer y se nos escapó. Hablaré de algunos libros de mi biblioteca, la mayoría adquiridos en esos almacenes de rescate. Libros que no huelen a nuevo y tienen una historia que, a veces, se revela en una dedicatoria o en una factura de hotel escondida en su interior.
Que no haya lluvia, ni viento ni guerras que interrumpan la paz del paseo y la posterior lectura de ese libro que has elegido. No es lo mismo leer en un dispositivo electrónico que en el papel, bajo la luz de una lámpara. Que los libreros marchen contentos y felices tras esta feria.








