El Ciclista pollero: Tercera etapa del Camino del Cid por tierras Aragonesas : Terrer / Alarba


Por Juan Carlos Cervero y su club de andarines

Qué ver y hacer en Terrer

    Terrer es población de economía agrícola y frutal, y está incluida en la ruta del mudéjar de Aragón. Destaca la torre mudéjar de la iglesia de la Asunción.

      En su cuerpo bajo se concentra toda la decoración brindando un verdadero catálogo de motivos en ladrillo. Mientras, en su cuerpo superior la torre es algo más delgada y austera.

    El viajero que llegue a la localidad podrá evocar al Cid literario subiendo al cerro en el que podrá descubrir los vestigios de su castillo musulmán, en donde según el Cantar se refugió uno de los generales valencianos derrotados en Alcocer por Rodrigo, el de Vivar.

Duración 6:40
Distancia 28 Km
Ascenso 773 m
Punto más alto 1007 metros
Velocidad promedio 4,2 km/h

Qué ver y hacer en Valtorres

      Valtorres es un pequeño municipio dominado por el cerro de San Juan, a cuyos pies se extiende su casco urbano. El visitante del Camino del Cid se sorprende cuando llega al término de Valtorres, y es que, nada más cruzar el túnel bajo la autovía, el paisaje se transforma: las fértiles llanuras del valle del Jalón dan paso a un paisaje marcado por pequeñas elevaciones montañosas cubiertas de espesos pinares. Se trata en su mayoría de repoblaciones forestales realizadas en el siglo XX con Pinus halepensis, una especie de pino adaptado a los rigores del clima y a este tipo de suelos.

    Su desaparecida iglesia estaba dedicada a la Anunciación de Nuestra Señora y fue construida en el siglo XIII. Se ubicaba en el centro de la población pero tuvo que ser derruida por amenazar ruina. En su lugar se edificó, en el siglo XX, un templo nuevo, próximo a la carretera de Ateca, que alberga parte de las imágenes del antiguo edificio. Si callejeamos por el casco urbano podremos ver algunas construcciones populares de mampostería y tapial, con puertas adinteladas y escudos heráldicos. Todavía se conserva el antiguo horno de pan situado en la parte baja de la población, no muy lejos del lavadero recientemente restaurado.

   Resulta interesante acercarse hasta el alto del cerro de San Juan donde se ubica una sencilla ermita junto una pequeña pradera y un agradable merendero. Desde este punto obtenemos amplias vistas del valle del Jalón y del entorno.

    A las afueras de la población se encuentra la Ermita de San Higinio y San Gregorio, edificio del siglo XVII en estado de semiruina y con interesantes pinturas murales.

Qué ver y hacer en La Vilueña

    El caserío de La Vilueña se dispersa sobre un pequeño promontorio elevado en un lugar estratégico donde confluyen tres barrancos. De origen musulmán, la población pasará a la Corona de Aragón en 1122 tras la victoria en la batalla de Cutanda por Alfonso I. De su antiguo castillo apenas se conservan los restos de un espolón en el extremo. Muy probablemente la fortaleza, cuyas piedras debieron ser reaprovechadas para la actual iglesia, llegase hasta la torre del templo.

    Durante la Edad Media La Vilueña formaba parte de la Comunidad de Aldeas de Calatayud, si bien posteriormente pasará a formar parte del señorío de diferentes linajes. En 1691 el rey Carlos II nombrará Marques de La Vilueña a Don Dionisio Ximénez de Urrea, título que con el paso de las generaciones recaerá en la familia Carrillo, de Vinuesa (Soria) donde se conserva el palacio de los Marqueses de La Vilueña.

   La historia de La Vilueña recoge episodios milagrosos como el acaecido en 1601, cuando tras el desgraciado incendio de la iglesia, apareció intacta la arqueta con las sagradas formas. Fue de tal repercusión que, por encargo de Felipe III, el duque de Lerma visitó la población dando fe de lo acontecido, y se le otorgó el título de Villa.

    Destaca entre el caserío la Iglesia de Santa María, construcción de estilo gótico-mudéjar, de una sola nave con cuatro tramos y coro alto a los pies, que ha sufrido numerosas modificaciones a lo largo de los siglos. 

   No podemos olvidar el pequeño embalse situado a la salida de la población camino de Munébrega. Construido a finales de los sesenta del siglo XX para uso agrícola ofrece unas bonitas vistas de la población desde el pequeño paseo habilitado a su alrededor.

Qué ver y hacer en Munébrega

    Munébrega, nuestra primera parada en nuestro camino hacia la sierra de Pardos, se encuentra en la comarca de Calatayud, cerca del Monasterio de Piedra, rodeada por árboles frutales y viñas de diversas variedades (garnacha, tempranillo, macabeo y robal), pues la zona forma parte de la Denominación de Origen de Calatayud.

   El pueblo está dominado por las dos torres barrocas de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, levantada en el siglo XVII sobre otra anterior, mudéjar. Precisamente en un edificio anexo se encuentra el Museo Parroquial Juan Fernández de Heredia. Este museo expone algunos obras de arte religioso de su rica iglesia, así como varios antifonarios de los siglos XIII y XIV de canto gregoriano o los retratos de sus personajes ilustres, algunos de gran interés.

   A pesar de su pequeño tamaño Munébrega ha sido cuna de obispos, cardenales, embajadores, artistas y se precia de ser la patria chica de Juan Fernández de Heredia, Gran Maestre de la Orden de Malta (siglo XIV), personaje fascinante con las contradicciones propias de la época.

Qué ver y hacer en Castejón de Alarba

   Castejón de Alarba es una pequeña población de origen medieval a los pies de la Sierra de Pardos y al final de la vasta llanura que la comunica con Munébrega. Un sencillo peirón, consagrado a San Bartolomé, da la bienvenida y ofrece su protección al viajero del Camino del Cid.

     Territorio montañoso pero de suaves pendientes, con cultivos de frutales como la cereza o el almendro que se alternan con el cereal y la vid, ofreciendo un bello mosaico de texturas, con las sierras como telón de fondo. La mayor altura la encontraremos en el Pico de La Cruz con 1.267 metros que contrasta con los poco más de 900 en los que se sitúa la población. La Sierra de Pardos ofrece al visitante un espacio natural sin apenas alterar por la mano del hombre, cubierto de bosques de pino carrasco y laricio, con encinas y manchas de quejigos en barrancos y zonas húmedas.

    Merece la pena pasear por sus estrechas calles, subiendo a la parte elevada de la población desde donde se contempla una bonita panorámica del entorno. En la población destaca la iglesia de San Bartolomé, edificio barroco de carácter sobrio con muros de mampostería, de una sola nave con capillas laterales y coro elevado a los pies. El cabecero es de planta semicircular y tiene adosada una torre de planta cuadrada con los cuerpos superiores de ladrillo. Próxima a la iglesia encontramos una fuente en piedra restaurada recientemente que llaman rollo de la fuente. 

    Los vecinos de Castejón de Alarba van en romería hasta la Ermita de la Virgen de Semón en Acered, compartiendo su devoción con otras poblaciones como Olvés, Alarba y la propia Acered. Este acto tiene lugar el cuarto domingo de mayo. Más curiosa es la romería a la Ermita de Santo Domingo de Silos en Embid de Molina (Guadalajara), a más de veinte kilómetros de Castejón, donde acuden el domingo de Pentecostés. Las fiestas locales de San Bartolomé se celebran el 24 de agosto, momento en que la población se llena de antiguos vecinos y el pueblo recobra la vitalidad de tiempos pasados.

Qué ver y hacer en Alarba

     Alarba,  nombre que proviene de la palabra árabe “el miércoles” (día en que se celebraba el mercado), se le aparece al viajero entre un paisaje de montes, campos de vid y almendros, mostrando un rico colorido cambiante según la estación del año. Además del nombre de la población, de su origen medieval dan también testimonio la calle del castillo y ermita de la Virgen del Castillo, que atestiguan la existencia de alguna fortaleza de la que hoy no quedan vestigios.

    Destaca en el casco urbano la iglesia de San Andrés, construida en el siglo XVI. De estilo tardo gótico muestra al exterior una excepcional cabecera poligonal. El interior es el resultado de la remodelación llevada a cabo en 1760 en la que la iglesia se amplió de una a tres naves. Aun así conserva de su época primitiva un interesante relieve sepulcral de una doncella fallecida en 1594.

    Junto a la entrada de la población el viajero podrá aliviar la sed y refrescarse en una fuente renacentista construida en el siglo XVI que forma parte de un complejo hidráulico de tradición popular compuesto por la fuente, que suministraba el agua de boca y que se encuentra en un estado excelente de conservación, el abrevadero para el ganado, y el lavadero para labores de limpieza doméstica.

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