
Por Delia Maza.
Los bosques secos tropicales de Madagascar tienen un bioma vital que desaparece en un silencio mortal. Esta biodiversidad es clave para la vida de millones de personas que hoy luchan contra una desaparición inexorable que nos amenaza a todos. El bosque de Kirindy en el Madagascar occidental ha venido siendo el hogar…
…de especies endémicas malgaches como el fosa (el depredador más grande de la isla), y la rata gigante saltadora).En el P.N. de Kirindy viven varias especies de lemures que pueden verse si se presta la necesaria atención en las sosegadas incursiones que pueden realizarse fuera de temporada turística como hicimos Silvia y yo recientemente. En aquel reposado caminar pudimos observar el progresivo deterioro que el cambio climático deja sobre la antaño exuberante vegetación y vida silvestre que inexorablemente desaparece ante nuestros ojos.
Kirindy se encuentra en el oeste de Madagascar, a unos 40 kilómetros al noreste de la ciudad de Morondava y a menos de 20 km. de «L’allées de baobads», lugar icónico de interés internacional para el estudio del impacto del cambio climático sobre esta especie arbórea. Mi próxima producción artística está centrada precisamente sobre este asunto de vital importancia para todos nosotros.
Aunque en los grandes estudios globales sobre conservación de la biodiversidad, los bosques secos tropicales vienen quedando oscurecidos o eclipsados por el aura de los bosques tropicales húmedos, estos resilientes ecosistemas forman la base invisible de la supervivencia de cientos de millones de personas y otros seres vivos, y por tanto, son claves para salud de la biodiversidad del planeta hoy amenazada.
Estos bosques secos tropicales, no son, como muchos podrían creer, la versión seca de la selva, sino que más bien se trata de un bioma diferente que responde con singularidad a una ecología extrema que convive en relación estrecha con micro-sociedades humanas y conforman el hábitat de especies de animales en peligro de extinción, como probablemente nos encontraremos todos más tarde o temprano.
Frente a una aparente de falta de vida, late en realidad una existencia intensa, que persiste y resiste marcada por el ritmo de la estacionalidad. Estos biomas terrestres propios de regiones del planeta con una estación seca severa que dura entre tres y ocho meses, vienen sufriendo una única precipitación anual que se está viendo progresivamente alterada, provocando seguías cada vez más intensas y prolongadas, tormentas más severas, ciclones y huracanes en aumento, que ponen en riesgo absoluto la seguridad alimentaria de la población humana y de la vida silvestre.
En España podríamos poner algunos ejemplos de biomas que se acercan progresivamente a dichos parámetros.
Este trabajo es una demostración de la belleza que persiste a pesar de todas esas dificultades.
Delia Maza, amiga, fotógrafa y colaboradora del Pollo Urbano
Delia Maza (Zaragoza, 1958). Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología; postgrado en Tecnologías de la Comunicación Digital. Estudió Fotografía Artística en la Escuela de Arte de Huesca. Ha realizado numerosas colaboraciones para el mundo de la comunicación y del arte. A lo largo de su trayectoria personal y profesional ha estado vinculada a diversas organizaciones de compromiso social. Ha completado su formación artística con varios talleres dirigidos por Bernard Plossu.
Ha expuesto su obra Nocturnos Al-Qaira (2009) en Galería Spectrum de Zaragoza, Quatre femmes au pays d’Islam, comisariada por Bernad Plossu, junto con François Nuñez, Marie-Blanche Hannequin y Catherine Izzo en el Festival de las Noches Fotográficas de Pierrevert. Ese mismo trabajo se expone en 2012 en la Galería Six Elzevir de París, junto a Marie-Blanche Hannequin. Ese año participa con su trabajo Saharauis:WHERE? en la Muestra Internacional dosorillas-PHOTOS del X Festival Internacional Puerta del Mediterráneo de Mora de Rubielos. En 2013 participa en el Festival Manifiesto de Toulouse con su trabajo Fengjie, el sacrificio, que posteriormente expondrá en la Galería Spectrum de Zaragoza en 2015.
Su trabajo se encuentra en colecciones privadas, en el Museo Provincial de Huesca y en la Maison Européenne de la Photographie.



















