Oído a parche

Oído a parche

     Ha costado pero lo hemos conseguido. Después de dos meses de tempestad, hospitales y rehabilitaciones, el Pollo Urbano vuelve a coger velocidad de crucero gracias, como siempre, a los extraordinarios colaboradores que surcan la mar digital con nosotros. Sin ellos, un proyecto como el nuestro no sería posible. Pero ya lleva muchos años cortando las olas y ahora, parece, que la idiocia de algunos directores de  digitales novatos quieren meternos proa con la anuencia de algunos responsables institucionales de la cosa.

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      Vamos a ver como evoluciona esta amenaza porque, desde esta páginas, ya les aseguramos que tienen la batalla perdida. En la audiencia (que con toda caradura manipulan) pretendiendo hacernos  creer que nuestra región tiene más lectores susceptibles de seguirles que habitantes tiene la India y, -¡cómo no!- amparándose en las irregulares relaciones económicas con la Administración gracias a socios de paja y amiguitos influyentes. Tenemos una Ley de la Publicidad Institucional de Aragón, firmada por un tal Marcelino Iglesias Ricou un 24 de marzo de 2003 a través de cual ya hemos paralizado a más de un listillo que ocupa puestos obtenidos a dedo e, incluso, se jugaron puesto y oficio.

    Llevamos 47 años en esto y no nos va a cerrar la boca ningún advenedizo asesor marketiniano de pacotilla. ¡Oído al parche!