Cartas para tontos (renovada)


CARTAS PARA TONTOS: «SI LA ENVIDIA FUERA TIÑA…»

(Febrero de 2007)

Queridos amigos:

Deseo aprovechar la ocasión para despedirme de todos mis convecinos, desearle suerte al nuevo alcalde que saldrá de las próximas elecciones y darme el gusto de haber sabido esperar en silencio para que la realidad superara la ficción que algunos adivinábamos sobre el futuro de nuestro pueblo y los movimientos efectuados en él por el fontanero jacetano, Juan David Vila, para aupar la división osiana, domeñar las frágiles voluntades y poder embarcar a nuestro pueblo en su peculiar modo de hacer política basado, elementalmente, en la basta y antigua aplicación del binomio palo-zanahoria, para conseguir invertir 100 cuando hacen falta o se deben mil.

Desprovisto ya -por decisión propia- de la singular púrpura con que los «empadronados» me honraron, y no siendo ahora mi voz más que el reflejo de los pensamientos de un vecino más, y en uso de mi libertad personal no quería dejar pasar la ocasión de poner negro sobre blanco sobre varios asuntos.

Hace ya tiempo, un amigo mío, periodista colaborador -entonces- del Heraldo de Aragón y corresponsal del Pollo Urbano en la República Dominicana, me pidió que le invitara a Osia ya que unos amigos suyos, la bella Giselle Fiallo, diseñadora y publicista, y los músicos Leo Susana y Alex Ferreira, venían de la Isla Dulce para visitar España y querían conocer el pueblo, del que tenían noticia por ser lectores de la revista allende los mares. Dicho y hecho. Fueron invitados a mi casa y pasamos un fin de semana extraordinario.

Pasó el tiempo y a mi amigo periodista le propusieron en el periódico hacer una serie de reportajes para el semanal veraniego de los domingos. Y él, creo que por innecesario agradecimiento o por el buen recuerdo de los días pasados me dijo: «Dionisio, ¿te parecería bien que hiciera un reportaje sobre los artistas de Osia? Es para el semanal del Heraldo y así podría volver a pasar un fin de semana con vosotros…». Como cualquiera puede suponer yo le dije que hiciera lo que creyera oportuno, en realidad le dije que hiciera lo que le pasara por los cojones, pero en aras de no herir susceptibilidades ajenas, lo dejaremos en la primera versión. Quedamos un fin de semana, vino de nuevo con Leo Susana, y nos lo pasamos pipa. Convoqué a mis convecinos «artistas», preguntó, le contestamos y disfrutamos comiendo, bebiendo y charlando sobre el mundo, el demonio y la carne. Y, por cierto, Leo Susana -fenomenal fotógrafo también- nos dejó como recuerdo esas preciosas fotos del pueblo que pueden admirar en estas páginas.

El día 23 de Julio de 2006, salió su reportaje en el dominical del Heraldo. Y además, en la portada. Lo tituló, él solo, sin «ayuda» de nadie, pues es un profesional excelente y proveniente de la escuela dura (1) del periodismo aragonés: «Un día en el parnaso aragonés. En las inmediaciones de Jaca existe un pequeño pueblo que se ha convertido en hogar de artistas. Se llama Osia». Aquí lo pueden ustedes ver y leer.


Portada del semanal (Pincha la foto)


Página central izquierda (Pincha la foto)


Página central derecha (Pincha la foto)

Pues bien, ante tamaño despliegue narrativo del periodista hablando de los «artistas» que viven en Osia (lo cual en buena ley es verdad: viven artistas de primer orden), alguien en el pueblo se sintió ofendido. Tomo el rábano por las hojas y tal cual si «la envidia fuera tiña», arboló la bandera de la agresión personal por no sé que razones ocultas (bueno, en verdad yo si las sé) y tenido de menos y ofendido en pleno periodo de cocción del «Motin de La Bounty», enviaron al Heraldo una carta firmada por mi vecino Isaac Cebrián, (quien, seguro, no fue el autor intelectual del panfleto) y ocho firmas más. En honor a la verdad, pues aunque moleste la verdad es solo una, antes de ser publicada la carta fui consultado por el periódico y naturalmente mi respuesta fue que -como no podía ser de otro modo- publicaran lo que creyeran conveniente. Este aspecto por si a alguno se le escapa es muy importante porque mi negativa hubiera supuesto el aborto de la «cartita». ¿Se me entiende la generosidad?. Pues bien lo que se publicó en Cartas al Director del Heraldo de Aragón de 28 de Julio de 2006, fue lo siguiente:

«La Osia que queremos.

Como vecinos de Osia nos preocupa hondamente la imagen idílica e irreal que se dio, el domingo 23, en el reportaje «El parnasillo de la Jacetania», que perjudica el esfuerzo que venimos realizando para mejorar su habitabilidad. Hay otra Osia, en la que vivimos muchos vecinos, a los que no se nos menciona, que no compartimos esa visión distorsionada. Osia es uno de los pueblos más abandonados de la Jacetania. El suministro de agua potable se hace con cisternas desde Jaca y con frecuencia nos quedamos sin ella por haberse vaciado el depósito. Calles y plazas están sin asfaltar, embarrándose por completo cuando caen cuatro gotas y quedando en estado lamentable. Hay servicios, como los de alumbrado y recogida de basuras, entre otros, que necesitan mejoras sustanciales. Con sorprendente menosprecio, el que se autodenomina grupo de artistas e intelectuales zaragozanos nos ignora, criticando nuestros procedimientos y maneras y denominándonos metropolitanos, como si ellos no lo fueran. Porque no pensamos como ellos y como sí ignorarnos resolviera las cosas. Respecto del señor alcalde pedáneo, no es cierto que «nada se hace sin consultar a los vecinos». Precisamente para evitar que algunos mangoneen y hagan las cosas a su antojo se ha creado la asociación de vecinos. Tras muchos años, nos hemos organizado para conseguir una Osia mejor, más habitable, no como la que conocieron nuestros padres, anclada en la Edad Media. La Osia del futuro será como la mayoría queramos que sea. Nadie nos impondrá sus ideas ni un proyecto de pueblo que no compartimos. A pesar de no pertenecer al «selecto club de intelectuales zaragozanos», somos mayores de edad para defender nuestras ideas y proyectos, y lo haremos. Y una cuestión muy importante: somos más.

Isaac Cebrián Corral y seis firmas más. Junta directiva A. de V. de Osia»

La cosa tenía sus pelotas y a los pocos días de su publicación, al encontrarme en el pueblo con el que supuestamente inició la melonada o al menos encabezó la carta, le dije que en cuanto tuviera tiempo, (ya que en esos días andaba pergeñando la navegación adecuada para aclararle la azotea al vasco osiano), en estas mismas páginas de nuestra Asociación le daría respuesta adecuada. Mi amigo Isaac me dijo que me olvidara, que me dejara de escritos y que lo que a él y a su incipiente Asociación le interesaba era trabajar por el pueblo, que todos fuéramos amigos y bla, bla, bla.

Pues efectivamente, desde entonces a hoy, han pasado más de 6 meses, casi casi un embarazo. Y hoy, en los primeros días de Febrero es el tiempo de meterle mano y palabra a este ridículo asunto. Vayamos, pues a él, despacito pues no hay prisa y hasta las próximas elecciones falta un mundo todavía….

Primera apreciación elemental: Un periodista viene a hacer un reportaje sobre unos artistas que viven en Osia ¿Hay algo malo en ello? El periodista pregunta a los artistas que, efectivamente, viven en el pueblo ¿Hay algo malo en ello? Los artistas responden lo que les viene en gana, responsables como son de sus vivencias, sus creencias y opiniones ¿Hay algo malo en ello? ¿Debería el alcalde pedáneo haber convocado una asamblea de vecinos para que el periodista hubiera evacuado las preguntas a la misma para obtener su autorización? ¿Los artistas deberían haber consultado a la Asamblea Vecinal sus respuestas? Es decir que queda claro que si el periodista hubiera venido a hablar con los agricultores, ganaderos o turistas del pueblo, obviamente no hubiera preguntado sobre sus cuitas a los «artistas». Así pues no conviene meterse en camisa de once varas. En el «parnaso» que dibujó Pablo Ferrer solo cabían artistas. Fue una pena pero a cada uno le ofrecen la «alcachofa» cuando le toca.

Segunda apreciación: Los artistas no se autodenominan. Los artistas lo son por la consideración ajena. Y hay que ser torpe para no saber que los nombrados en dicho reportaje lo son con todos los reconocimientos locales, regionales, nacionales y , algunos -por suerte para ellos- internacionales. ¿desean que se aporten los currículos? Vamos a dejarlo pues….

Pero además esos artistas son ¡mira por donde! vecinos históricos del pueblo y compañeros míos de viaje cuando realmente, Osia estaba en la Edad Media de la que se salió gracias, entre otros, a su esfuerzo, dedicación y horas y horas perdidas en pasillos, puertas y despachos de las diferentes administraciones. Don Isaac también estaba entonces y no movió un dedo para llegar al XIX, siglo en el que ahora estamos. Algo pues, podrán opinar sobre nuestro pueblo. Tal vez más que otros de reciente aparición. Bastante más incluso que algunos a los que se le llena la boca hablando de futuro (desconociendo el pasado) y de habitabilidad (esta vez desconociendo el significado del término).

Sobre la negación de la afirmación a mi persona atribuída de que «nada se hace sin consultar a los vecinos», voy a explicarles algunas cosas. En primer lugar, que yo sepa, el proceso para figurar como «alcalde pedáneo» se hace por votación de los empadronados y el alcalde de Jaca, luego, sanciona el resultado de la votación. No se dice en ningún documento que el «cargo» lleve consigo la necesidad de que las decisiones tomadas por el alcalde hayan de ser asamblearias.

Aún así, he de recordarle a don Isaac y a las «ocho firmas más» que la primera vez que sus ojos vieron una en el pueblo (asamblea, me refiero) fue el primer día que se celebró y recupero la fiesta de Santa Lucía ( ¿a instancia de quienes?) y en la Casa del Pueblo. Tras la comida, plantée las líneas maestras de lo que quería conseguir para el pueblo durante mi mandato que en síntesis eran: Agua, calles y el Parque de los Milanos (éste con plano incluído y colgado en la sala donde comimos).

Sobre todos estos apartados, tienen abundante información de mis gestiones en la carta que envié a la Asociación y que parece ser que no han leído pero que en ella constan para aviso de navegantes y verificación de mal informados. Y sobre el asunto de la pavimentación de las calles estuvo expuesto en el tablón de anuncios el documento que «gratis et amore» realizaron para el pueblo los arquitectos y urbanistas Olano y Mendo. Lo que no habían visto eran las fotos del pavimento que propusimos para Osia y que la única crítica que mereció del alcalde del Jaca fue «que era muy caro» ¡Naturalmente! Lo bueno nunca es barato….. Pues aquí las tienen.



A la vista de las cuales mi pregunta es ¿este pavimento es mejor que una capa de hormigón o grava? ¿Se debe luchar por lo bueno o por la chapuza que nos quiere colocar Jaca, naturalmente con la anuencia de esa Asociación dolida con un periodista que vino al pueblo a hablar de sus «artistas? Ahí queda el material para uso y disfrute de los viejos vecinos, de los nuevos y de los que vendrán.

Cierto es que solo los dos primeros años celebramos Asamblea tras la comida de Santa Lucía. ¿No se han preguntado por qué no seguimos haciéndolas? Pues entre otras razones porque no soporto a los borrachos circunstanciales, a los palizas ni a los mete patas.

Cuando yo me presenté a la alcaldía, con mis amigos votantes elaboramos un programa, ganamos y lo intentamos poner en marcha. Así es la democracia ¡Ah!, y, además, celebramos dos asambleas y ha habido, ¡por primera vez! un tablón de anuncios para informar de las gestiones y cada vecino ha tenido una llave de la Casa del Pueblo, cosa que, aunque parezca extraño, antes no había . Por cierto si quieren llevar ese iluso sistema asambleario a puerto fijo, propónganle al alcalde de Jaca que consulte sus decisiones municipales con los vecinos de Osia, la mayor parte de los cuales, ni siquiera le votan ¡Ja!

Finalmente, si la asociación se ha creado para que «nadie les imponga sus ideas ni un proyecto de pueblo que no compartimos», han errado el tiro. Han nacido con director de orquesta ajeno y somos «nosotros» los que pelearemos para que Osia no sea el paraíso de Heidi rodeado de tramoya de cartón piedra ¡Ah! Y si ustedes creen que son más: ¡a las urnas! Nosotros, en cambio, sabemos trabajar por Osia desde cualquier ámbito sin vendernos, sin denuncias anónimas, sin ocultar cartas ni intereses y sin talar árboles. Por cierto, don Isaac, ¿aún sigue siendo presidente de esa asociación? ¿ese es el amor que le tiene a su pueblo y a su entorno? ¡Caramba!

(1).-En el periodismo aragonés como en cualquier profesión, hay periodistas duros, bregados y con la cabeza en el oficio y otros, «blandos» que prefieren y retozan en los gabinetes políticos. Para desgracia nuestra, y del oficio, ellos son los más. Por eso apreciamos tanto a los pocos «duros» que nos van quedando…

Próximas cartas osianas: (Siempre y cuando tenga tiempo el autor)

-«LOS ARBOLES QUE SE PODAN, SE CORTAN O ANDAN»

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