Editorial


A los sitios hay que ir aprendidos

   Las últimas trifulcas municipales demuestran que hay concejales que no tienen cintura y, lo que es peor, que desconocen a estas alturas de la partida, cuál es su posición en el sistema planetario consistorial.

  Desde que se inició la democracia, los favores, el cambio de cromos e, incluso, las concesiones a dedo o las “oposiciones”  y designaciones  a dedo índice han sido el pan nuestro de cada día. Eso sí, previamente se pactaba todo para que la gallina no cantara en exceso. Hubo, incluso, un alcalde que cobraba  sus “mordidas” luego de sendas partidas de póquer que -¡cosas de la suerte o el saber!- siempre ganaba.


Hipocresía política

  Ver a los portavoces municipales del Ayuntamiento de Zaragoza llevándose las manos a la cabeza porque los responsables políticos del equipo de gobierno actual  están ahuecando a algunos funcionarios de primera línea para colocar a los suyos, da risa.

   Cierto es que sobre el papel los funcionarios son profesionales que no deberían tener adscripción política alguna a la hora de ejercer sus tareas, pero…¡quiá!.  Cada vez que una nueva  cuadrilla ha llegado a la Plaza del Pilar, no pasan dos años sin que comience el baile. Unas veces discretamente y pactado bajo mano y otras, como en el caso de Cultura, a golpe de azada y convirtiendo la sociedad Zaragoza Cultural  en lo que los mismo trabajadores ya llaman Zaragoza Patatal.


Aburrimiento total

   El aburrimiento se deriva de la falta de cosas interesantes para ver, escuchar o hacer (física o intelectualmente) cuando se está ,sobre todo, viviendo en una ciudad como la nuestra.

   De nada sirven las soflamas fatuas de nuestros próceres incitándonos a participar de sus intereses pacatos. Es muy difícil emborracharse cuando el anfitrión solo bebe agua mineral sin gas, tal cuales nuestro caso.


40 años no es nada…

    Se acaba un año muy importante para nosotros: hemos cumplido cuarenta años en la brega  sin haber hundido el morro ante nadie. Y eso, naturalmente, tiene su precio que, por supuesto no nos importa pagar.

    Como le explicamos a una directora de comunicación recientemente, en el Pollo siempre hemos ido de frente y si no nos  han partido la cara no ha sido por tener el falso escudo de un gran medio sino porque el cazo nos  ha sido ajeno.

   Hemos cumplido cuarenta años aunque todavía no lo hemos podido celebrar. Hemos tenido que esperar hasta final de año para que, gracias a la generosidad del Heraldo de Aragón y  de la  Dirección General de Cultura de la DGA, podamos ver un hermoso facsímil del Pollo Urbano que se publicó en dicho medio desde el  4 de diciembre de 1988 al 12 de Marzo de 1995.

    Fueron 311 números que ahora, encuadernados, serán nuestro regalo para colaboradores y amigos. Y haremos una fiesta, seguro, y de ella tendrán puntual noticia todos nuestros lectores.

    Y aquellos que se llenaron la boca de promesas vanas para congraciarse con el Pollo ya han podido saber ¡después de 40 años! que el uso sectario que hacen de la “gasolina pública” les podrá servir para engordar aduladores pero no para  conseguir ni un solo aplauso pollero que no sea merecido.  Aquí seguimos piando alto y fuerte y  esperando –finalizando ya el año- las respuestas que solicitamos por escrito en el registro a nuestro ejemplar , democrático y excelentísimo ayuntamiento.  


Lamban apuesta por la juventud

    Tras unas primarias que pretendieron fueran  de confrontación pero que estaban cantadas de antemano ya que en ningún momento y para ningún militante socialista la candidata Carmen Dueso  podría significar renovación alguna pues ya lleva muchos años  en el carril institucional habiendo sido el ojo derecho de Carlos Pérez en el Ayuntamiento de Zaragoza aunque luego lo traicionó como viene siendo habitual en el socialismo zaragozano.


   Así las cosas, Javier Lamban ganó  la partida e inmediatamente se dispuso a negociar en siguiente paso  con su enemigo/aliado más importante: Miguel Gracia, hombre de ideas claras y que tiene a una mano a todo el socialismo oscense, lo cual, en los tiempos que corren, es un activo importantísimo.


Otra vez reanudamos la batalla

 Parece que el tropezarnos con idiotas cada cierto tiempo es el sino pollero.  Anteriormente fue un tal Daudén (el inútil jefe de prensa de la expresidenta Rudi) y ahora nos toca a la señora Fortuño, conocida como “Infortunio” entre sus compañeros.

   Su actitud hacia nuestra revista, excluyéndonos de las campañas que organiza el Ayuntamiento no sabemos en aplicación de qué criterio, nos obliga- de nuevo- a comenzar la batalla para que las cuentas de ese Gabinete de Comunicación (las blancas y las negras) afloren y los ciudadanos podamos saber a dónde destina y con qué criterios  los dineros que tiene asignados para el sugerente capítulo de “publicidad institucional”.


¡Nos Excluye!

      La Directora de Comunicación del Ayuntamiento de Zaragoza, Marina Fortuño, en un alarde de buenas prácticas democráticas nos vuelve a excluir de la publicidad institucional a la que tenemos derecho por Ley.

     Esta periodista  que ya se ha olvidado de cuando hacía «la calle» retabillando publicidad para su empresa, ahora, a su vejez,  nos mete, ¡otra vez!, en galeras…

    No descuelga su teléfono (público, por cierto) cuando nuestro anciano director pretende  saber  cómo se va a repartir  el pastel y el silencio más absoluto se cierne sobre una pasta pública que, ¡como es natural!, cree suya o, como mucho, de nadie.


Ultimando la fiesta

    Con el paso de los días vamos afinando las cuerdas que habrán de sonar en los festejos que preparamos para conmemorar esta larga travesía pollera: 40 años gozando mes a mes con nuestros lectores, haciéndonos eco de sus cuitas e informando libremente sobre lo que nadie quería hablar en momentos determinados.


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